Profesionales advierten daños en mezclar medicamentos y bebidas alcoholicas este 18

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Corresponsal El Vacanudo
08/09/2013

Mezclar fármacos con alcohol en exceso puede resultar un acto de alto riesgo para el organismo.

Los festejos de fiestas patrias se traducen en el consumo de variadas comidas y diversas bebidas alcohólicas. Lo cual puede ser normal para estas fechas, sin embargo, para las personas que toman algún medicamento o que están bajo tratamiento médico, la interacción entre los fármacos y alcohol puede ser perjudicial.

 El alcohol al ser una sustancia psicoactiva causa una depresión del sistema nervioso central, y puede alterar el metabolismo de los medicamentos, modificando su efecto en las personas. 

 "Las reales consecuencias dependen si la persona es una consumidora ocasional o frecuente, de la cantidad de bebida ingerida, de la graduación alcohólica y del tipo de medicamento", afirma Marcela Pezzani, Directora de Química y Farmacia de la U. San Sebastián.

El consumo ocasional de alcohol produce la inhibición del metabolismo hepático de algunos medicamentos, como las benzodiacepinas, fenitoína, clorpromacina, y ciclosporina, lo cual aumentaría su efecto terapéutico, acrecentando la posibilidad de ocasionar efectos adversos.

 En tanto, la ingesta aguda de alcohol potencia el efecto depresor del sistema nervioso central, SNC, con fármacos como ansiolíticos, hipnóticos, opiodes, antihistamínicos, entre otros.

 Marcela Pezzani agrega que “se debe tener especial cuidado con el uso de antiinflamatorios no esteroidales, como el ketoprofeno, ya que el alcohol puede aumentar el riesgo de lesiones de la mucosa gástrica y prolongar el tiempo de hemorragias. También se ha observado que el alcohol aumenta el efecto tóxico a nivel del hígado del paracetamol”.

 “El alcohol con algunos medicamentos como  antibióticos cefalosporínicos, clorpropamida, ketoconazol y metronidazol, aumenta  la concentración de alcohol en la sangre por inhibición de su  metabolismo, lo que provoca una serie de manifestaciones clínicas desagradables en el paciente, llamado efecto antabuse,  como náuseas, vómitos, sudoración y enrojecimiento de la cara, a los pocos minutos de la ingestión alcohólica”, señala la especialista.

Pezzani puntualiza que "los pacientes con epilepsia, diabetes mellitus o depresión no deben consumir alcohol. Como es una fecha especial, beber una copa de vino no está contraindicado el consumo ocasional de un medicamento, como paracetamol”.