Los corticoides e inhaladores: ¿Por qué y cómo se deben usar?

Por:

Equipo El Vacanudo
25/11/2017

 Ya sea para el asma o las alergias respiratorias, el uso de corticoides especialmente en los niños genera ciertas aprensiones por parte de los padres por eventuales efectos adversos.

Los corticoides son hormonas producidas en forma natural por nuestro cuerpo en las glándulas suprarrenales, que cumplen diversas funciones, entre ellas: regular la capacidad de reacción de nuestro organismo y de ahí su aplicación para controlar o suprimir la actividad del sistema inmunológico.

Sin embargo, en los últimos años se ha ido incrementando la desconfianza respecto al uso de fármacos que contienen corticoides, por sus eventuales efectos adversos. Principalmente, se manifiesta la inquietud con respecto a los niños y la posibilidad de que su utilización afecte su crecimiento.

Es importante destacar que los corticoides están presentes en distintas fórmulas farmacéuticas como cremas, comprimidos o inyecciones endovenosas y dependiendo de la modalidad de uso y extensión de un tratamiento, se pueden detectar posibles reacciones adversas.

Así lo confirmó, Clarissa Gondim, académica de la carrera de Química y Farmacia de la U. San Sebastián, quien aseguró que “generalmente, los corticoides se recetan en crisis asmáticas crónicas por su actividad antiinflamatoria y están asociados a otros fármacos como los broncodilatadores”.

Cuando se trata de utilizar bajas dosis y tratamiento con extensión acotada, los corticoides generarían menos efectos adversos. Sin embargo, la académica señaló que en pacientes pediátricos los efectos adversos son más relevantes, especialmente cuando se trata de formulaciones orales como son los comprimidos o a través de formulaciones inyectables, con uso prolongado. 

Esto último puede provocar en un niño una disminución en la velocidad del crecimiento e inmunosupresión que lo podría exponer a otras enfermedades. No obstante, la químico farmacéutica enfatizó que cuando se trata de fórmulas que se inhalan y utilizadas en tratamientos a corto plazo, existe una menor probabilidad de efectos adversos. 

Por otro lado, Gondim destacó que en caso de los adultos mayores, la utilización de corticoides por un tiempo prolongado y sin supervisión médica puede provocar reacciones adversas, como por ejemplo, hiperglicemia, hipertensión y osteoporosis.

Otra situación que es usual en algunos pacientes es que cuando ingieren corticoides en exceso presentan el síndrome de Cushing que es el exceso de la hormona cortisol en el organismo, “lo que se manifiesta como una retención de líquidos en el cuerpo y un edema en la cara en un formato de luna”. 

En este contexto, la profesional indicó que es muy importante que el paciente informe al médico tratante acerca de todas las enfermedades que presenta y los medicamentos que está utilizando, para evitar o minimizar posibles interacciones. 

USO CORRECTO

La químico farmacéutica también señaló que otro tema importante es que después de que el paciente se inhale con corticoides, es muy importante que lave la cavidad bucal, ya que las partículas de corticoides pueden llegar a causar candidiasis oro faríngea.  

Además, indicó que debe utilizarse el dispositivo conocido como aero cámara en niños y adultos, la cual también se debe lavar y dejar secar a temperatura ambiente después de cada uso del inhalador. 

Lo mismo manifiesta, Karen Rouliez, académica de la carrera de Kinesiología de la USS, quien expresó que el inhalador “se lava con detergente para eliminar estática y se deja secar vertical en papel secante, después de cada administración y su uso es personal”.

Asimismo, puntualiza que los pasos de una administración adecuada del inhalador son: “agitar el canister y luego conectarla a aero-cámara que abarque la nariz y la boca”.

Finalmente, Rouliez advierte que “es incorrecto dejar de utilizar el inhalador durante el verano ya que es un tratamiento de permanencia y la suspensión prescrita por el médico debe retirarse en forma gradual”, sostuvo.